Champignones rellenos

Publicado originalmente en Agosto de 2015

Disculpen la obscenidad de la foto superior, pero a veces la necesidad de lamer la pantalla es esencial para inspirar nuevos sabores. Algo que me gusta mucho mucho son los hongos, tanto los champignones como los portobellos, los hongos de pino, el roquefort, la levadura (mmm… probar un pedacito de la prensada es lo más!). En este caso les traigo una opción que, si bien podría ser más sana, incluso se puede hacer versión vegetariana y/o vegana, a mí me gusta así.
Empezamos eligiendo unos champignones (también pueden ser portobellos) grandes, los más grandes posible y los limpiamos (la verdad que vienen bastante limpios, a veces con pasarles un trapito húmedo alcanza, sino abajo de la canilla, no mucho tiempo para que no absorban más agua de la que tienen).

Les sacamos con mucho amor los cabitos (o pies) y reservamos los sombreritos.

 Picamos los cabitos, morrón, cebolla y panceta, la que más te guste.

Rehogamos la panceta con un poquito de aceite…

Una vez dorada la panceta (que quede sequita, crocantita), agregamos la cebolla, el morrón, y si querés, un diente de ajo picado.

 Cuando este transparente la cebolla, ponemos los cabitos de champignones picados, salteamos hasta que el hongo está blandito y apagamos el fuego. Salpimentamos (ojo que la panceta tiene mucha sal, probar antes de poner cualquier cosa).

Este es mi hermosísimo rallador, que hace laminitas de queso, a mí me encanta! Pero podes usar cualquier rallador.

Nos quedan unas láminas de queso divinas. Pueden ser de parmesano, reggianito, fontina, el que más te guste! (antes de rallar el queso, podes prender el horno al máximo)

Con mucho cariño, amor y paciencia rellenamos los champignones. Puede parecer pequeño, puede parecer poco, pero está lleno de sabor! Yo uso cucharitas de café, esas para los pocillos, así quedan bien rellenos.

Cubrimos con queso y mandamos a gratinar! Unos 15 – 20 minutos a horno máximo.

 Servimos la ensalada que más nos guste y nos comemos esta delicia…

¿Rico no? A cocinar!